Guía

Mentoría Intergeneracional | Conecta Generaciones, Comparte Sabiduría

La mentoría intergeneracional crea lazos únicos entre personas de diferentes edades, permitiendo un intercambio bidireccional de saberes que enriquece tanto a mentores como a mentorados. Esta práctica fomenta la comprensión mutua y el crecimiento personal.

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Introducción Visual

Abuelo ayudando a su nieto con la tarea en la mesa.
Abuelo y nieto acostados en el piso juntos
Abuelo y nieto acostados en el piso conversando.
Abuelo y nieto haciendo pulseada en el piso
Un abuelo enseña alfarería a un niño.
Abuelo y nieto haciendo pulseada en la mesa.
Abuelo y nieto tomándose un selfie juntos
El abuelo ayuda al nieto con la tarea en el escritorio.
Un abuelo enseñando a un niño a hacer cerámica.
Abuelo y nieto leyendo un libro juntos en el sofá.
El abuelo y el niño miran por la ventana.
foto en escala de grises de 2 niños sentados en banco
Maestro mayor ayudando a joven estudiante con matemáticas.
Abuelo ayudando a su nieto con la tarea en la mesa.
un hombre mayor y un niño pequeño jugando con un carrito de juguete
El abuelo enseña alfarería a su nieto.
Un padre y su hijo pescando juntos junto al lago.
Abuelo y nieto jugando con tren de juguete
Un abuelo enseña alfarería a su nieto.
Maestra ayudando a joven estudiante con tarea de matemáticas.

Anticipación

Cuando me inscribí en el programa 'Sabios Compartiendo', no sabía muy bien qué esperar. Con mi experiencia de vida, con una vida llena de altibajos, dudaba si mi experiencia sería relevante para los jóvenes de hoy. Preparé algunas anécdotas de mis años trabajando en banca, mientras el olor a café recién hecho llenaba la cocina de mi casa. ¿Qué podría compartir con alguien que ha crecido en la era digital? La noche anterior al primer encuentro apenas pude pegar ojo, repasando mentalmente todo lo vivido.

Inmersión

El centro comunitario olía a madera antigua y a libros recién impresos. Al sentarme frente a una joven emprendedora de 25 años, noté cómo sus ojos brillaban de curiosidad. Mientras le contaba cómo sobreviví a tres crisis económicas, sus preguntas agudas me hicieron ver mi propia historia con nuevos ojos. El sonido de su risa al contarle mis primeros tropiezos laborales se mezclaba con el murmullo de otras parejas de mentoría. En un momento, mi mentora me mostró cómo usar una aplicación para gestionar mis finanzas - ¡resultó que yo también tenía mucho que aprender! El crujido de las hojas de mi vieja agenda de papel al anotar sus consejos tecnológicos se convirtió en el sonido de mi propia evolución.

Reflexión

Con el tiempo, me doy cuenta de que la mentoría intergeneracional ha sido un regalo en ambas direcciones. No solo he podido transmitir lecciones de vida que tardé décadas en aprender, sino que he descubierto una nueva perspectiva llena de energía y posibilidades. El orgullo que sentí cuando me mostró su primer local comercial -con varios de mis consejos puestos en práctica- no tiene precio. Esta experiencia me ha enseñado que el conocimiento no tiene edad, y que todos tenemos algo valioso que compartir. Ahora, cuando veo a los jóvenes en el parque con sus dispositivos, ya no me siento desconectado, sino curioso por aprender de ellos también.

Facilita que conocimientos prácticos y lecciones de vida pasen de una generación a otra, enriqueciendo a toda la comunidad.
Ayuda a derribar prejuicios entre generaciones, mostrando que todos tenemos algo valioso que aportar independientemente de la edad.
Mejora la comunicación, empatía y capacidad de escucha tanto en mentores como en mentorados.
Proporciona sentido de propósito a los mayores y orientación valiosa a los más jóvenes, mejorando la autoestima de ambos.
Combina la experiencia de vida con nuevas perspectivas, generando soluciones creativas a desafíos actuales.
Los jóvenes pueden ayudar a los mayores a desenvolverse mejor en el mundo tecnológico actual.
Crea redes de apoyo sólidas que trascienden las barreras generacionales.
  1. Reflexiona sobre qué conocimientos o experiencias podrías compartir y qué te gustaría aprender.
  2. Busca programas de mentoría en centros comunitarios, universidades o plataformas en línea especializadas.
  3. Prepara una presentación breve sobre ti, destacando tanto tus experiencias como tus intereses de aprendizaje.
  4. Establece objetivos claros y realistas para la relación de mentoría.
  5. Acuerda con tu pareja de mentoría la frecuencia, duración y formato de los encuentros.
  6. Prepara un espacio tranquilo y sin distracciones para vuestras sesiones.
  7. Comienza con una primera sesión de conocimiento mutuo, estableciendo expectativas y límites claros.
  8. Mantén la mente abierta y documenta los aprendizajes de cada encuentro.
  • Disposición para escuchar activamente y compartir experiencias de forma respetuosa
  • Compromiso de dedicar tiempo regularmente
  • Acceso a internet para videollamadas o transporte para encuentros presenciales
  • Mentalidad abierta para aprender de personas de diferentes generaciones
  • Cuaderno o dispositivo para tomar notas y registrar aprendizajes
  • Paciencia para construir una relación de confianza con el tiempo

Esta actividad promueve el respeto mutuo y la comunicación asertiva. Se recomienda establecer límites claros desde el principio y mantener la confidencialidad. No se requiere condición física especial. Apto para mayores de 18 años o con supervisión de un adulto en caso de menores. Se fomenta el uso de espacios públicos para los primeros encuentros.

La mentoría se basa en una relación de confianza mutua donde el mentor comparte su experiencia de manera estructurada y el mentorado está abierto a recibir orientación. No se trata de imponer puntos de vista, sino de guiar a partir de la propia experiencia.
¡Para nada! La mentoría valora la experiencia de vida tanto como los conocimientos técnicos. Tus vivencias, errores y aprendizajes son tan valiosos como cualquier título académico.
Las diferencias son precisamente lo que enriquece esta experiencia. Escucha con curiosidad, haz preguntas abiertas y encuentra puntos en común. El respeto mutuo es la base de cualquier relación de mentoría.
Lo ideal es comenzar con encuentros de 1 hora cada 1-2 semanas. La constancia es más importante que la duración. A medida que avanza la relación, podrán ajustar la frecuencia según sus necesidades.
No todas las conexiones fluyen de la misma manera. Si después de 2-3 encuentros no hay química, es válido comunicarlo al coordinador del programa para un reemparejamiento. Lo importante es que ambas partes se sientan cómodas.
¡Claro que sí! De hecho, es una experiencia muy enriquecedora. Todos tenemos áreas donde podemos enseñar y otras donde necesitamos aprender. Esta dualidad te dará una perspectiva más completa del proceso.
Un buen indicador es que tu mentorado muestre progreso en sus objetivos, haga preguntas cada vez más profundas y demuestre interés en continuar el proceso. También puedes pedir retroalimentación directa periódicamente.
Se recomienda evitar temas políticos, religiosos o cualquier asunto que pueda generar confrontación. Enfócate en compartir experiencias y aprendizajes que puedan ser útiles para el desarrollo personal y profesional de tu mentorado.
Establece metas claras y celebra los pequeños logros. Lleva un registro de los avances y no dudes en renovar los objetivos a medida que se van alcanzando. Ver el impacto positivo en la vida de tu mentorado será tu mayor motivación.
No necesariamente. Muchas relaciones de mentoría exitosas se dan de manera virtual. Lo importante es establecer un canal de comunicación cómodo para ambos, ya sea por videollamada, teléfono o mensajería.
Recuerda que tu rol no es decirle qué hacer, sino compartir tu experiencia para que tome decisiones informadas. Respeta su autonomía y ofrécele diferentes perspectivas sin imponer tu punto de vista.
Planea una sesión de cierre donde puedan reflexionar sobre el camino recorrido, los logros alcanzados y los próximos pasos. Es importante agradecer el tiempo compartido y dejar la puerta abierta a futuros contactos.

Tendamos puentes entre generaciones, tu experiencia es valiosa