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Remo: Guía Completa para Principiantes y Sus Beneficios

El remo es una actividad acuática que combina ejercicio físico, coordinación y conexión con la naturaleza. Ya sea en solitario o en equipo, te permite explorar paisajes acuáticos mientras fortaleces tu cuerpo y mente.

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Introducción Visual

una persona remando en un bote en un cuerpo de agua
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Un equipo de bote dragón se prepara para zarpar.
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El equipo de bote dragón compite en el agua.
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Los remeros de bote dragón se preparan para el inicio de la carrera.
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Un equipo de bote dragón compite en el agua.
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un hombre con chaleco salvavidas sosteniendo un salvavidas
una persona remando en un bote en un cuerpo de agua
mujer con vestido negro y rojo sentada en un bote negro en el mar durante el día
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una persona remando en un bote
hombre con camisa blanca montando un kayak amarillo en el río durante el día
una persona sentada en una tabla de paddle surf
dos hombres remando en un bote en un cuerpo de agua
hombre con camisa azul y jeans azul marino sentado en un bote rojo y amarillo durante el día
mujer en kayak azul y blanco en un cuerpo de agua durante el día
hombre navegando en kayak en el mar
hombre montando en kayak
persona navegando en un cuerpo de agua
persona navegando en un bote marrón en aguas verdes durante el día
una pintura de dos hombres remando en un bote
dos personas en un bote
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Anticipación

El sol se asomaba sobre el lago cuando llegué al embarcadero. Pensé en la posibilidad de caer al agua mientras observaba a los remeros experimentados deslizarse con elegancia. El olor a madera húmeda y protector solar flotaba en el aire. El instructor me entregó los remos con una sonrisa, señalando que era un día perfecto para estrenarme, con el lago en calma. Mis manos sudaban ligeramente al agarrar los remos, pero el entusiasmo podía más que los nervios. Mientras me acomodaba en la estrecha embarcación, sentí cómo se balanceaba suavemente bajo mi peso, como si el propio lago me diera la bienvenida.

Recordé las instrucciones del instructor sobre mantener la espalda recta, la mirada al frente, y que el movimiento debía surgir principalmente de las piernas. El corazón me latía con fuerza cuando me acerqué al agua. Las gaviotas sobrevolaban el muelle, como curiosas por mi primera aventura remando. "¿Y si no puedo mantener el equilibrio?", me pregunté mientras ajustaba el pie en la estribera. El agua cristalina reflejaba el cielo azul, invitándome a descubrir sus secretos.

Inmersión

El primer empuje de los remos contra el agua fue torpe, pero el sonido del agua al golpear el casco de madera me llenó de determinación. Pronto encontré el ritmo: el crujido rítmico de los toletes, el chapoteo del agua al caer en pequeñas gotas que brillaban al sol, el leve crujido de la madera bajo mis pies. El aire fresco de la mañana acariciaba mi rostro mientras avanzaba lentamente, dejando una estela plateada a mi paso. A lo lejos, las montañas se reflejaban en el agua como en un espejo.

De repente, una ráfaga de viento sacudió mi barca. "¡Baja el centro de gravedad!", recordé las palabras del instructor. Me agarré con fuerza a los remos, respiré hondo y recuperé el equilibrio. Fue entonces cuando lo sentí: esa conexión perfecta entre mi cuerpo, los remos y el agua. El sol calentaba mi espalda mientras me deslizaba sobre la superficie, sintiéndome como un personaje de película. El olor a agua dulce se mezclaba con el aroma de las bugambilias que crecían en la orilla, creando una fragancia que siempre asociaré con la libertad.

Reflexión

Cuando finalmente regresé al embarcadero, mis brazos ardían intensamente, pero mi corazón estaba más ligero que una pluma. El instructor me ayudó a salir de la barca y me dio una palmada en la espalda: "¡Bien hecho por tu primer día!". Me reí, recordando lo torpe que me había sentido al principio. Mientras guardaba los remos, noté cómo mis palmas habían desarrollado pequeños callos, insignias de honor de mi primera travesía.

Esa noche, mientras cenaba en un restaurante junto al agua, no podía dejar de mirar su superficie. Las luces de las lanchas pesqueras titilaban en la distancia como luciérnagas acuáticas. Me di cuenta de que el remo era más que un simple deporte; era un baile con el agua, una conversación íntima con la naturaleza que exigía toda mi atención pero me devolvía una paz interior que no había experimentado antes. Desde entonces, cada vez que veo un cuerpo de agua, ya sea el mar o el río cercano, no puedo evitar sonreír y pensar: "¿Y si hoy es un buen día para remar?".

El remo trabaja una gran cantidad de músculos, incluyendo piernas, espalda y brazos. ¡Más efectivo que muchas otras actividades físicas! Mejora la resistencia cardiovascular y la fuerza muscular de manera equilibrada.
Ideal para quienes tienen problemas en las rodillas por el asfalto de las ciudades. El agua amortigua el movimiento, permitiendo ejercitarse sin lastimar las articulaciones, algo especialmente valioso para personas de todas las condiciones físicas.
El movimiento rítmico del remo y el contacto con el agua tienen un efecto relajante mayor que muchas otras actividades relajantes. Ayuda a reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
Combate el 'cuello de celular' y la joroba de oficina. Fortalece los músculos de la espalda, corrigiendo la postura que tantos problemas causa a los oficinistas que pasan horas frente a la computadora.
El remo te permite explorar hermosos paisajes acuáticos de una manera respetuosa con el medio ambiente.
Únete a una tradición acuática con siglos de historia. Los clubes de remo tienen una gran comunidad que organiza eventos y competiciones durante todo el año.
Una hora de remo puede quemar hasta 800 calorías, ¡más que muchas otras actividades físicas! Ideal para mantener un estilo de vida saludable y equilibrado.
  1. Busca un club de remo local. En muchas ciudades, los clubes náuticos ofrecen clases para principiantes. Las asociaciones de remo regionales también tienen programas de iniciación en cuerpos de agua adecuados.
  2. Toma una clase introductoria donde te enseñarán desde cómo sostener los remos (que no es lo mismo que remar en Xochimilco) hasta técnicas básicas de seguridad en el agua.
  3. Empieza en aguas tranquilas. Las presas y lagos con aguas tranquilas son ideales para principiantes, ofreciendo entornos seguros y paisajes espectaculares.
  4. Aprende a leer el clima. Verifica los pronósticos meteorológicos antes de salir. El viento suele levantarse por las tardes, así que las mañanas son ideales para practicar.
  5. Comienza con sesiones cortas de 20-30 minutos, como un buen episodio de telenovela, y ve aumentando gradualmente el tiempo en el agua.
  6. Únete a grupos locales de remo en redes sociales. La comunidad 'Remo México' en Facebook organiza salidas grupales donde los experimentados comparten consejos con los novatos.
  7. Establece metas realistas. Empieza con distancias cortas y ve aumentando gradualmente la dificultad a medida que ganes experiencia.
  • Acceso a un cuerpo de agua adecuado para la práctica del remo
  • Embarcación de remo en buen estado (se pueden rentar en clubes náuticos)
  • Remos adecuados a tu estatura (disponibles en tiendas deportivas especializadas o en renta en clubes)
  • Chaleco salvavidas certificado por la Capitanía de Puerto
  • Ropa deportiva que se seque rápido (evitar el algodón que enfría al mojarse)
  • Gorra o sombrero para el sol (tipo paliacate o cachucha)
  • Agua potable en recipiente reutilizable (evitar plásticos de un solo uso)

El remo es una actividad de bajo impacto pero requiere precaución. Usa siempre chaleco salvavidas homologado, verifica las condiciones climáticas con las autoridades locales, mantente hidratado y usa bloqueador solar. No se recomienda para personas con lesiones graves de espalda sin supervisión médica. En temporada de lluvias, verifica los niveles de agua con las autoridades locales.

¡Para nada! El remo es tan adaptable que hasta tu abuelita podría intentarlo (con supervisión). Las clases para principiantes están diseñadas para todos los niveles, desde el más sedentario hasta el más atlético. Eso sí, si vienes de una vida de oficina, prepárate para sentir músculos que ni sabías que tenías.
Olvídate del algodón que se empapa y tarda siglos en secarse. Usa ropa deportiva de secado rápido. En lugares con mucha exposición solar, se recomienda usar camisa de manga larga con protección UV y gorra. Y aunque haga calor, evita los shorts demasiado cortos que pueden rozar con el asiento.
Al principio es como aprender a andar en bicicleta, pero sobre agua. Las embarcaciones para principiantes son más estables que un borracho en fiesta de pueblo, pero igual te harán trabajar el equilibrio. Con práctica, pronto te moverás con la elegancia de un ajolote en Xochimilco.
Aunque los chalecos salvavidas son obligatorios y te mantendrán a flote como un corcho, saber nadar es altamente recomendable. Imagínate que se cae tu celular al agua... ¡mejor saber nadar por si las dudas! La mayoría de los clubes exigen un certificado de natación básica.
En dos o tres sesiones ya podrás moverte sin parecer un pato mareado. Dominar la técnica avanzada puede llevar tanto tiempo como aprender a hacer los mejores tacos al pastor, pero la belleza del remo es que desde el primer día ya estás disfrutando del paisaje y haciendo ejercicio.
Depende. Comprar equipo puede ser costoso, pero muchos clubes ofrecen membresías accesibles que incluyen el uso de equipo. También hay opciones de renta por hora que cuestan lo mismo que ir al cine. Y si te enganchas, siempre está la opción de comprar equipo de segunda mano en mercados locales de segunda mano.
¡Ambas opciones son posibles! Hay embarcaciones individuales (skiff), para dos (doble par) o hasta ocho remeros (ocho con timonel). Empezar con un instructor es como aprender a manejar: al principio necesitas a alguien que te diga cuándo cambiar de velocidad, pero luego puedes ir solo a tu ritmo.
Primero, mantén la calma como si estuvieras en el Metro a las 8 am. Quédate cerca de la embarcación, que flotará aunque se dé vuelta. La mayoría de los clubes enseñan técnicas de autorrescate en sus clases básicas. Y recuerda: los celulares no nadan, así que mejor tenerlo en una bolsa estanca.
Las mañanas en México son mágicas para remar, con aguas tranquilas y menos viento. Por las tardes, especialmente en algunos cuerpos de agua, el viento puede ponerse más intenso. Además, si vas temprano evitas el intenso sol de mediodía que puede ser tan fuerte como el chile habanero.
Sí, pero con precaución. Usa una bolsa estanca que flote, porque aunque el agua sea hermosa, no querrás que tu celular conozca el fondo. Muchos remeros usan bolsas secas atadas a la embarcación. Y recuerda: aunque las fotos son bonitas, a veces es mejor guardar el teléfono y disfrutar del momento, como cuando comes un buen taco al pastor sin pensar en Instagram.
¡Claro! Desde pequeñas regatas locales hasta eventos más grandes organizados por clubes náuticos. Muchos clubes organizan competencias donde lo importante no es ganar, sino pasarla bien. Es como un torneo de fútbol entre vecinos, pero sin los gritos a los árbitros.
¡Afortunadamente sí! En la mayoría de los lugares de México el clima lo permite todo el año. En temporada de lluvias, algunos cuerpos de agua pueden estar más revueltos, pero lugares como los canales de Xochimilco o las caletas en el Caribe son ideales en cualquier época. Eso sí, en invierno en zonas de mayor altitud, el agua puede estar más fría que un día sin tráfico en el Periférico, así que mejor llevar ropa térmica.

¡Empuña los remos y deslízate hacia nuevas aventuras acuáticas!