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Atletismo: Guía Completa para Principiantes y Entusiastas

El atletismo es un deporte completo que combina diferentes habilidades físicas y mentales a través de diversas disciplinas. Cada modalidad, ya sean carreras, saltos o lanzamientos, ofrece la oportunidad de superación personal y desarrollo integral.

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Introducción Visual

una vista de una pista de atletismo junto a un cuerpo de agua
un hombre de pie en una cancha de tenis
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Una vista de una pista de atletismo con montañas al fondo
una pista de atletismo roja con árboles al fondo
Photo by Wilson K. on Unsplash
un hombre de pie en una cancha de tenis sosteniendo una raqueta
una pista de atletismo con una valla al fondo
Photo by ellen yun on Unsplash
Cancha de baloncesto vacía en un parque urbano
Photo by Ivy Dao on Unsplash
una pista de atletismo con palmeras al fondo
un grupo de personas de pie en una cancha de tenis
un hombre andando en patineta por una carretera curva
contenedor de plástico verde y rosa
un campo con un edificio al fondo
Una vista de un estadio con un edificio alto al fondo
Photo by Jason Sung on Unsplash
Un niño corriendo en una pista con un frisbee
una pista con algunas personas caminando
una cancha de baloncesto vacía frente a un edificio
campo de atletismo verde y marrón
un grupo de personas de pie sobre una pista azul
Photo by MChe Lee on Unsplash
una pista con personas
Photo by Sean Lee on Unsplash
una cancha de tenis vacía con árboles al fondo

Anticipación

Todo comenzó una tarde de domingo viendo una maratón por televisión. Me impactó ver a corredores de todas las edades y condiciones físicas desafiándose a sí mismos. "Si ellos pueden, ¿por qué yo no?", pensé. A la mañana siguiente, con mis viejas zapatillas de deporte y el corazón a mil, me planté en la pista de atletismo. El olor a césped recién cortado se mezclaba con el característico aroma a goma de la pista. El encargado notó mi expresión de asombro y me preguntó si era mi primer día. Asentí, sintiendo un nudo en el estómago. Por suerte, un grupo de principiantes como yo se preparaba para empezar con el monitor, quien nos explicó que sería una sesión de toma de contacto. Aunque me sentía fuera de lugar entre gente con más experiencia, algo dentro de mí sabía que estaba a punto de comenzar una gran aventura.

Las primeras semanas fueron un desafío constante. Mis músculos protestaban con cada zancada y la técnica de carrera me resultaba más complicada de lo que imaginaba. El entrenador me animaba a correr con más fluidez mientras intentaba imitar su postura. Recuerdo especialmente el día que descubrí que tenía el típico estilo de principiante, corriendo con los hombros tensos y los puños cerrados. Mis compañeros me animaban a relajar los hombros y las manos entre risas. Aunque al principio me costaba seguir el ritmo, poco a poco empecé a notar mejoras. Cada pequeño logro, desde completar mi primera vuelta sin parar hasta dominar la respiración rítmica, se convertía en una victoria personal.

Inmersión

El verdadero punto de inflexión llegó con mi primer entrenamiento de series. Bajo el sol de la tarde, el grupo se preparaba para una serie de intervalos. El primer tramo lo afronté con demasiado ímpetu, y pronto sentí el esfuerzo en mis pulmones y músculos. Una compañera veterana del grupo, que se había convertido en mi ángel de la guarda particular, me animaba diciendo que podía hacerlo y que faltaba menos de lo que creía. En la quinta repetición, algo hizo clic. El dolor seguía ahí, pero dejó de importar. El sonido rítmico de mis zapatillas golpeando la pista, mi respiración sincronizada, el viento fresco en la cara en la recta de meta... Por primera vez, entendí eso que llaman "estar en la zona". Ya no corría para terminar el entrenamiento, corría por el puro placer de hacerlo.

Las semanas siguientes descubrí la magia de los lanzamientos. Nada como la sensación de tener un peso en la mano, girar sobre mí mismo y sentir cómo el artefacto sale disparado. El profesor celebraba cuando por fin logré la técnica básica. Aunque mis primeros intentos fueron más propios de un pato mareado que de un atleta, poco a poco fui encontrando el ritmo. Y cuando por fin logré batir mi primera marca personal en salto de longitud, el subidón de adrenalina fue indescriptible. Allí estaba yo, que tres meses antes no podía correr cien metros sin ahogarme, volando sobre el foso de arena como si las leyes de la gravedad no fueran conmigo.

Reflexión

Tras meses de entrenamiento, me encontraba en la línea de salida de mi primera competición. El ambiente era electrizante: cientos de corredores calentando, el sonido de los altavoces anunciando la salida, los nervios bailando en el estómago. Se escuchó la señal de salida El disparo de salida resonó y el gentín comenzó a moverse como una sola ola. No gané ninguna medalla, ni siquiera estuve cerca, pero cruzar la meta con los brazos en alto, sintiendo que había dado todo de mí, fue una de las sensaciones más increíbles de mi vida. Lo que comenzó como un reto personal se había convertido en una pasión que transformó mi vida por completo.

Hoy, el atletismo es mucho más que un deporte para mí. Es mi terapia, mi meditación en movimiento, mi forma de conectar conmigo mismo y con los demás. He aprendido que los límites están en la mente, que el cuerpo es capaz de cosas increíbles cuando la voluntad es fuerte. Lo más sorprendente ha sido descubrir cómo estos aprendizajes se han trasladado a mi vida diaria: soy más paciente en el trabajo, más constante en mis proyectos y, sobre todo, más consciente de que cada meta, por lejana que parezca, se alcanza paso a paso. El atletismo me enseñó que el verdadero rival nunca son los demás, sino la voz interior que nos dice que nos rindamos. Y eso, querido lector, es una lección que no tiene precio.

El atletismo puede contribuir a la salud cardiovascular y la capacidad pulmonar. Además, puede ayudar a mantener una buena circulación sanguínea en el cuerpo.
Cada disciplina atlética trabaja diferentes grupos musculares de forma equilibrada. Mientras las carreras fortalecen principalmente el tren inferior, los lanzamientos ejercitan la parte superior del cuerpo y el core, ofreciendo un desarrollo físico armónico.
Una sesión intensa de atletismo puede ayudarte a quemar una cantidad significativa de calorías, convirtiéndolo en un gran aliado para mantener un peso saludable y mejorar tu composición corporal.
El impacto controlado de las carreras y saltos estimula la formación de tejido óseo, previniendo la osteoporosis y fortaleciendo las articulaciones cuando se practica con la técnica adecuada.
La liberación de endorfinas durante el ejercicio aeróbico actúa como un potente antidepresivo natural, reduciendo los niveles de estrés y ansiedad, y mejorando significativamente el estado de ánimo.
El entrenamiento regular en atletismo fomenta la creación de rutinas, el establecimiento de metas realistas y el desarrollo de la fuerza de voluntad, habilidades que se transfieren positivamente a todos los aspectos de la vida.
Las diferentes disciplinas atléticas mejoran notablemente la coordinación, el equilibrio y la conciencia espacial, beneficios que se notan en las actividades cotidianas y que pueden prevenir caídas y lesiones.
  1. Visita a tu médico para un chequeo completo y asegurarte de que estás en condiciones de practicar atletismo.
  2. Invierte en un buen par de zapatillas específicas para correr, preferiblemente en una tienda especializada donde te puedan asesorar según tu tipo de pisada.
  3. Busca un club o escuela de atletismo en tu zona. Muchos ayuntamientos ofrecen clases para principiantes a precios asequibles.
  4. Comienza con entrenamientos suaves, alternando caminata y trote, e incrementa gradualmente la intensidad y duración.
  5. Aprende y practica la técnica correcta desde el principio para evitar malos hábitos y posibles lesiones a largo plazo.
  6. Establece metas realistas a corto, mediano y largo plazo para mantener la motivación y medir tu progreso.
  7. Complementa tu entrenamiento con ejercicios de fuerza, flexibilidad y movilidad para prevenir lesiones y mejorar el rendimiento general.
  • Zapatillas específicas para atletismo
  • Ropa deportiva transpirable y adecuada a las condiciones climáticas
  • Botella de agua isotónica para mantener la hidratación
  • Protección solar y gorra o visera para entrenamientos al aire libre
  • Cronómetro para medir tiempos y distancias
  • Toalla pequeña para el sudor
  • Ropa de abrigo para después del entrenamiento
  • Evaluación médica previa (especialmente para mayores de 35 años)

El atletismo es un deporte de bajo impacto cuando se practica correctamente, pero es fundamental comenzar con una evaluación médica, especialmente si tienes condiciones preexistentes. Usa calzado adecuado para cada disciplina y superficie, calienta adecuadamente antes de cada sesión, y aumenta la intensidad gradualmente para evitar lesiones. Mantente hidratado, especialmente en climas cálidos, y usa protección solar. Las personas con problemas articulares o cardíacos deben consultar con un especialista antes de comenzar. Escucha siempre a tu cuerpo y no te excedas en los entrenamientos.

¡Para nada! El atletismo es un deporte para todos los niveles. La mayoría de clubes tienen grupos para principiantes donde el enfoque está en aprender la técnica correcta y disfrutar del deporte, no en la velocidad. Cada persona avanza a su propio ritmo, y la velocidad y resistencia mejoran con la práctica constante y el entrenamiento adecuado.
Para comenzar, unas zapatillas de running con buena amortiguación y soporte son suficientes. A medida que avances y te especialices en una disciplina específica (velocidad, medio fondo, saltos), podrías necesitar calzado más especializado. Lo más importante es que sean cómodas, del número correcto y con buena amortiguación para prevenir lesiones.
Para principiantes, se recomienda comenzar con pocas sesiones semanales, dejando días de descanso para la recuperación. A medida que se gana experiencia, se puede aumentar gradualmente la frecuencia e intensidad del entrenamiento.
El atletismo puede practicarse en diferentes etapas de la vida. Es importante adaptar la intensidad y el volumen de entrenamiento a la condición física de cada persona, independientemente de la edad.
Es uno de los deportes más accesibles económicamente. Para empezar solo necesitas un buen par de zapatillas y ropa deportiva cómoda. Existen opciones accesibles para practicar este deporte, con diversas alternativas que se adaptan a diferentes necesidades y presupuestos.
Sí, pero es importante comenzar con actividades de bajo impacto como caminatas rápidas o trote suave, complementando con ejercicios de fuerza. Se recomienda consultar con un profesional para adaptar el entrenamiento y evitar lesiones. El atletismo puede ser una excelente herramienta para mejorar la condición física de manera progresiva y saludable.
Las carreras de media y larga distancia suelen ser las más accesibles para empezar, ya que requieren menos técnica específica que los saltos o lanzamientos. Sin embargo, lo ideal es probar diferentes disciplinas para descubrir cuál te apasiona más. Muchos clubes ofrecen iniciación polivalente antes de la especialización.
Al principio, una alimentación equilibrada y saludable es suficiente. A medida que aumentes la intensidad del entrenamiento, podrías necesitar ajustar tu ingesta calórica y de nutrientes, especialmente proteínas para la recuperación muscular e hidratos de carbono para obtener energía. La hidratación es fundamental antes, durante y después del ejercicio.
Calienta siempre durante 10-15 minutos antes de entrenar, aumenta la intensidad y volumen de forma progresiva, presta especial atención a la técnica, usa calzado adecuado, no ignores el dolor (es diferente a la fatiga normal), incluye días de descanso en tu rutina y realiza ejercicios de fuerza y flexibilidad como complemento. Escuchar a tu cuerpo es fundamental para prevenir lesiones.
¡Por supuesto! Existen competiciones para todos los niveles, desde carreras populares hasta campeonatos por categorías de edad. Muchos corredores comienzan participando en carreras de 5K o 10K antes de probar distancias mayores. La experiencia de competir, aunque sea a nivel recreativo, puede ser muy motivadora y una excelente forma de medir tu progreso.
Las primeras mejoras en resistencia suelen notarse después de varias semanas de entrenamiento constante. Las mejoras en velocidad y técnica pueden llevar varios meses de práctica regular. La paciencia y la constancia son clave en este deporte de progresión gradual. Lleva un registro de tus entrenamientos para poder apreciar tu evolución.
Aunque no es estrictamente necesario, trabajar con un entrenador cualificado puede acelerar significativamente tu progreso, ayudarte a corregir errores técnicos y prevenir lesiones. Muchos clubes ofrecen entrenamiento en grupo a costos accesibles. Si decides entrenar por tu cuenta, asegúrate de informarte bien sobre las técnicas correctas y sigue un plan de entrenamiento adecuado a tu nivel.

Descubre tu potencial atlético con la práctica del atletismo.