Guía

Mindfulness para Niños: Juegos y Ejercicios para Desarrollar su Atención Plena

Actividades lúdicas de mindfulness adaptadas a cada edad, ideales para fomentar la concentración, manejo emocional y bienestar infantil de forma natural y divertida.

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Introducción Visual

Mujer con camiseta roja de cuello redondo y falda negra sentada en el suelo
Photo by Cymo Tome on Unsplash
hombre con camiseta azul y pantalones marrones sentado en un asiento de madera durante el día
Un niño pequeño sentado en el suelo con las manos juntas
Una niña pequeña jugando con un camión de juguete
Niño con camiseta roja de cuello redondo sentado junto a un niño con camiseta gris
un hombre sentado en una mesa con auriculares
Cuatro personas practicando yoga sobre esterillas en un parque.
Una persona sentada en una roca en el agua
Una persona sentada en una roca mirando un lago
Personas haciendo yoga en un parque durante el otoño.
mujer con camisa de manga larga azul y pantalones vaqueros sentada en el suelo durante el día
primer plano de una máquina de escribir con un letrero
Mujer con camiseta roja de cuero y pantalones negros sentada en una carretera de hormigón gris
Hombre con camisa blanca y azul de rayas sentado sobre una mesa de madera marrón
Un joven sentado en medio de un campo
Niña con camiseta blanca de cuello redondo sentada en un sofá verde
una persona sentada en una roca junto a un lago
Photo by TONG KBP on Unsplash
Un grupo de personas sentadas en la hierba
Photo by Galih Jelih on Unsplash
Mujer con camisa roja de manga larga sentada en escaleras de madera marrón durante el día

Anticipación

Siempre me pregunté cómo ayudar a mi hija con sus rabietas. Un día, después de que rompiera a llorar porque su dibujo no le salía como quería, supe que necesitábamos algo más. En la guardería de su hermano pequeño hablaban de ejercicios de respiración, pero a mí me resultaba ajeno. Sin embargo, tras una noche de desvelo investigando, decidí probar con el mindfulness. Me imaginaba a mi hija, que es muy activa, intentando meditar, y me entraba la risa. Pero algo me decía que valía la pena intentarlo.

Inmersión

Comenzamos una tarde de domingo, después de la siesta. En lugar de imponerle nada, me senté en el suelo del salón y empecé a respirar profundamente. 'Mamá, ¿qué haces?', preguntó curiosa. 'Estoy jugando a la estatua de la calma', le contesté. Su cara de intriga no tuvo precio. Al día siguiente, probamos con 'el juego del espagueti' para relajar músculos: 'Somos espaguetis crudos' (tensos) y luego 'espaguetis cocidos' (flojos). Las carcajadas eran inevitables. Poco a poco fuimos incorporando más juegos: 'el detective de sonidos', 'el abrazo de mariposa', 'el frasco de la calma' con purpurina. Cada día descubríamos algo nuevo juntas.

Reflexión

Fue al mes cuando noté el primer cambio real. Estábamos en el supermercado y mi hija empezó a ponerse nerviosa porque no encontrábamos su yogur favorito. En lugar de tener una rabieta como solía hacer, se detuvo, cerró los ojos y respiró hondo tres veces. 'Mami, estoy haciendo mi respiración de globo', me susurró. Ahí lo supe: las semillas de la atención plena habían echado raíces. Hoy, nuestro 'rincón mágico' con cojines y su peluche favorito es nuestro refugio diario. No siempre es fácil, hay días que no hay manera, pero esos pequeños momentos de conexión se han convertido en nuestro tesoro familiar. Y lo mejor de todo: ver cómo mi hija aprende a navegar sus emociones con herramientas que le servirán para toda la vida.

Los niños que practican mindfulness desarrollan una mayor capacidad para concentrarse en sus tareas, mejorando su rendimiento escolar y su capacidad para terminar lo que empiezan.
Identifican lo que sienten sin juzgarse, reduciendo las pataletas y mejorando su inteligencia emocional de forma natural.
Las técnicas de respiración les dan herramientas para calmarse solitos cuando se sienten abrumados o frustrados.
Los ejercicios de relajación antes de dormir ayudan a conciliar el sueño más rápido y a tener un descanso más reparador.
Aprenden a ponerse en el lugar de los demás, mejorando sus habilidades sociales y su capacidad para hacer amigos.
Al aceptar sus emociones sin juicios, desarrollan una relación más positiva consigo mismos y con los demás.
La práctica regular puede ayudar a reducir la impulsividad, mejorando su capacidad para esperar turnos y resolver conflictos de forma pacífica.
  1. Prepara el ambiente: Busca un rincón de la casa donde os sintáis cómodos. Puedes añadir cojines, una mantita suave o algún peluche especial. No hace falta que sea perfecto, lo importante es que sea vuestro espacio especial.
  2. Empieza con juegos cortos: Para los más pequeños, 2-3 minutos son suficientes. Puedes usar un reloj de arena o una canción corta para marcar el tiempo. Recuerda: mejor corto y divertido que largo y aburrido.
  3. Sé su mejor ejemplo: Los niños aprenden por imitación. Si te ven practicar la respiración consciente o tomarte un momento de calma, querrán imitarte. No hace falta que seas perfecto, solo auténtico.
  4. Convierte lo cotidiano en mágico: El momento del baño puede ser un 'spa relajante', la comida un 'banquete consciente' donde saboreamos cada bocado. La magia está en las pequeñas cosas.
  5. Crea vuestro 'kit de la calma': Una cajita con objetos que ayuden a calmarse: una piedra suave, una pelota antiestrés, una bolsita con lavanda. Deja que tu hijo elija qué poner dentro.
  6. Celebra los pequeños logros: Un '¡lo estás haciendo genial!' o un aplauso pueden hacer maravillas. No se trata de hacerlo perfecto, sino de disfrutar del camino juntos.
  7. Sé constante, no perfecto: Mejor 5 minutos al día que una hora una vez al mes. La constancia es la clave, aunque algunos días solo sean un par de respiraciones profundas juntos.
  • Un rincón tranquilo con cojines o alfombra
  • Ropa cómoda que no apriete
  • Algunos objetos sensoriales: pelotas blandas, plumas, instrumentos musicales suaves
  • 5-10 minutos sin interrupciones
  • Mucha paciencia y sentido del humor
  • Libreta para anotar sus progresos (opcional)
  • Una actitud de juego y diversión

Actividades recomendadas para niños a partir de 3 años. Adapta la duración según la edad y capacidad de atención. Supervisa siempre las actividades. Consulta con un pediatra o psicólogo infantil si el niño tiene necesidades especiales. No sustituye tratamiento profesional cuando sea necesario.

Los niños pequeños pueden comenzar con juegos muy sencillos de respiración y atención plena. La clave está en adaptar las actividades a su edad: a los más pequeños les encantan los juegos de 'estatua' o 'el juego del silencio', mientras que los mayores pueden disfrutar de visualizaciones guiadas cortas.
Te lo hará saber de mil formas: te pedirá repetir los juegos, usará espontáneamente las técnicas aprendidas (como respirar hondo cuando está enfadado) o te sorprenderá enseñándoselas a sus muñecos. ¡Incluso puede que te corrija a ti!
¡Nada de forzar! Los niños tienen un radar para detectar las obligaciones. Mejor hazlo tú delante de él, sin presionar. Verás como la curiosidad puede más y termina uniéndose. Si no es hoy, será mañana.
La duración debe ser apropiada para la edad del niño, comenzando con períodos cortos y aumentando gradualmente según su capacidad de atención. Más vale quedarse con ganas que saturarles.
¡Por supuesto! De hecho, puede ser especialmente beneficioso. La clave está en adaptar las actividades a su ritmo: más movimiento, juegos cortos y mucha paciencia. Siempre es recomendable consultar con un especialista para orientación personalizada.
¡Para nada! Con vuestro cuerpo y la respiración tenéis más que suficiente. Si quieres añadir algo, una campanita, un peluche o incluso vuestro propio 'frasco de la calma' casero pueden ser grandes aliados.
¡Perfecto! Pueden aprender juntos. No se trata de ser expertos, sino de compartir momentos de calma y conexión. Hay recursos y cuentos infantiles que os pueden guiar en este camino.
Cada niño es un mundo. Algunos muestran mejoras en semanas, otros necesitan más tiempo. Lo importante es la constancia. Pequeños gestos diarios acaban dando sus frutos cuando menos te lo esperas.
El mindfulness es una herramienta complementaria estupenda, pero nunca debe sustituir el consejo de un profesional de la salud mental infantil si es necesario. Es como el ejercicio: beneficioso para todos, pero no cura todas las dolencias.
¡Déjale reír! La risa es una forma maravillosa de liberar tensión. El objetivo no es la seriedad, sino la conexión. Si se ríe, muéstrate comprensivo/a. Lo importante es que asocie estos momentos con algo positivo.
Sí, y puede ser especialmente beneficioso. Muchos niños en el espectro autista responden muy bien a las técnicas de respiración y a los ejercicios sensoriales. La clave está en adaptar las actividades a sus intereses y necesidades específicas.
¡Por supuesto! Los niños necesitan moverse. El movimiento es natural en ellos. Puedes incorporar el baño consciente o juegos de equilibrio. Lo importante es que estén presentes en la experiencia, no completamente inmóviles.

¡Descubre cómo la atención plena puede transformar el día a día de los más peques de la casa!