Guía

Aprende a Tejer: Guía Completa desde Cero para Principiantes

El tejido es una tradición milenaria que combina creatividad, paciencia y habilidad manual. Con solo agujas e hilo, puedes crear desde prendas de vestir hasta decoración para el hogar, personalizando cada detalle a tu gusto y estilo personal.

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Introducción Visual

una mesa llena de diferentes tipos de suministros de costura
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un suéter tejido marrón rodeado de hojas de otoño
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Persona tejiendo una manta con un par de tijeras
Photo by Ahmet Ayar on Unsplash
Persona sosteniendo un ganchillo en sus manos
Photo by Ahmet Ayar on Unsplash
tejido de punto rojo y verde
mesa con hilos y agujas de tejer
rollo de hilo junto a un par de pinzas metálicas
ovillo de hilo amarillo
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tres madejas de hilo y un ovillo con agujas de tejer
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hilo naranja sobre cuenco redondo blanco
un cuenco tejido a crochet con un ganchillo azul
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hilo rojo y blanco sobre tela gris
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palillos blancos sobre tazón de acero inoxidable
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Un par de ovillos de hilo sobre una mesa
tijeras de mango negro junto a hilo amarillo
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gafas con montura negra sobre tela blanca y roja
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conjunto de hilos de colores
primer plano de una pieza de tela tejida
un grupo de hilos
cuerda marrón
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Anticipación

Desde pequeña veía a mi abuela tejer en el balcón de su casa, sus manos ágiles moviéndose al ritmo de las agujas mientras el sol de la tarde iluminaba sus canas. Aunque siempre admiré esas prendas llenas de amor, nunca me atreví a intentarlo. Hasta que un día, tras encontrar su viejo canasto de lanas en el desván, sentí que era el momento. Compré mis primeras agujas de bambú y un suave ovillo de estambre merino color turquesa, como el mar. Mientras desenredaba cuidadosamente el hilo entre mis dedos, una mezcla de emoción y nerviosismo me invadió. ¿Podría yo también crear algo con mis propias manos? Busqué tutoriales en línea y elegí un patrón sencillo para mi primera bufanda, imaginando ya cómo envolvería con ella a mi hija pequeña en las mañanas frías de invierno.

Inmersión

Las primeras puntadas fueron torpes, como los pasos de un niño aprendiendo a caminar. Pero poco a poco, el suave crujido de las agujas de bambú se convirtió en mi banda sonora favorita. El olor a lana nueva se mezclaba con el aroma del café recién hecho que siempre me acompaña por las tardes. Recuerdo especialmente la primera vez que cometí un error y tuve que deshacer varias hileras; en lugar de frustrarme, descubrí que cada error era una lección disfrazada. Las horas volaban mientras mis manos iban tejiendo no solo lana, sino también paciencia y dedicación. A veces, al tejer en el parque, algunas señoras se acercaban a ofrecer sus consejos, recordándome a esas tertulias de tejedoras que veía de pequeña en la plaza del pueblo.

Reflexión

Cuando por fin terminé mi primera bufanda, la sensación fue indescriptible. No era perfecta -algunos puntos más apretados que otros, algún que otro despiste-, pero al envolver el cuello de mi hija con ella y ver su sonrisa, entendí por qué mi abuela pasaba tantas horas tejiendo. Aquel trozo de tela tejida era mucho más que un accesorio de invierno: era tiempo convertido en abrazo, paciencia transformada en calor. Ahora, cada nuevo proyecto es como una carta de amor tejida punto a punto, una herencia de amor que espero poder transmitir, tal como mi abuela lo hizo conmigo. Y cuando veo a mi hija intentando tejer sus primeras cadenetas con sus manitas pequeñas, sé que el ciclo continúa.

El movimiento rítmico de las agujas induce un estado de relajación similar a la meditación, reduciendo los niveles de cortisol y ansiedad. Muchos lo comparan con el 'efecto mindfulness'.
Mejora la coordinación ojo-mano y la motricidad fina, manteniendo ágiles las conexiones neuronales. Estudios demuestran que puede retrasar el deterioro cognitivo.
Es un puente entre generaciones, permitiendo compartir conocimientos y experiencias. Muchas personas aprenden de sus familiares mayores, creando vínculos únicos entre generaciones.
Fomenta el consumo responsable al crear prendas duraderas y reparables. Muchos tejedores reciclan prendas viejas para crear nuevas, reduciendo residuos textiles.
Cada proyecto completado refuerza la confianza en uno mismo. Ver crecer una prenda punto a punto es un recordatorio tangible de la propia capacidad de creación.
Grupos de tejedores se reúnen en parques, bibliotecas y cafés, creando redes de apoyo y amistad. En España son famosos los 'knit cafés'.
Cada región tiene sus propias técnicas y patrones tradicionales, con estilos y diseños característicos que reflejan su identidad cultural.
  1. Consigue un kit básico: agujas del 4-5, un ovillo de lana acrílica gruesa (más fácil de manejar) y unas tijeras. Las tiendas de manualidades suelen tener packs para principiantes.
  2. Aprende los puntos básicos con tutoriales en YouTube: cadeneta (montaje de puntos), punto derecho y punto revés. Empieza con una muestra pequeña de 10x10 cm para practicar.
  3. Elige un primer proyecto sencillo: una bufanda recta o un pañuelo son ideales. Evita prendas con formas complejas hasta dominar la tensión uniforme.
  4. Únete a grupos locales de tejedores o comunidades online como 'Tejiendo en Español' en redes sociales. Compartir dudas y logros hace el aprendizaje más ameno.
  5. Establece una rutina: aunque sean 15 minutos diarios, la constancia es clave. Muchos tejedores disfrutan tejiendo mientras ven series o escuchan podcasts.
  6. No temas equivocarte: los errores son parte del aprendizaje. Aprende a deshacer puntos (ferrar en punto) y considera tus primeros proyectos como prácticas.
  7. Explora diferentes materiales: prueba con algodón para proyectos de verano o lanas recicladas para ser más sostenible. Cada fibra tiene su personalidad.
  • Agujas de tejer de tamaño mediano, preferiblemente de bambú
  • Ovillos de lana suave para principiantes
  • Tijeras de punta roma específicas para manualidades
  • Aguja lanera de punta redonda para rematar
  • Marcadores de puntos de colores (opcional pero muy útiles)
  • Cinta métrica flexible para medir la tensión
  • Lugar bien iluminado y asiento cómodo con respaldo

Mantén las agujas de tejer fuera del alcance de niños pequeños. Siéntate con la espalda recta y apoya los codos para evitar tensiones musculares. Toma descansos cada 45 minutos para estirar las manos y descansar la vista. Las personas con alergias alérgicas a la lana pueden optar por hilos de algodón o fibras sintéticas hipoalergénicas.

¡Para nada! El tejido es una habilidad que se puede aprender a cualquier edad. Lo importante es comenzar con proyectos sencillos y ser paciente contigo mismo. Muchos adultos descubren el placer de tejer como una forma de desconectar del estrés diario.
Para dar tus primeros pasos, solo necesitas: 1) Agujas del número 4 o 5 (las de madera son más fáciles de manejar), 2) Un ovillo de lana acrílica gruesa (es económica y fácil de trabajar), 3) Tijeras. El resto de accesorios pueden esperar.
Busca lanas etiquetadas como 'para principiantes' o 'fácil de tejer'. Las lanas gruesas y de colores claros son ideales para empezar, ya que los puntos se ven mejor. Para agujas, las de bambú son cálidas al tacto y la lana no se resbala tanto como en las metálicas.
¡Claro que sí! Los zurdos pueden tejer exactamente igual que los diestros, aunque algunos prefieren invertir la posición de las agujas. Lo importante es encontrar la postura que te resulte más cómoda. Hay tutoriales específicos para zurdos que pueden ayudarte.
Los errores son normales al principio. Aprende a 'hacer la lazada' para corregir puntos sueltos sin deshacer todo el trabajo. Para errores más abajo, usa una aguja de ganchillo o un marcador de puntos para recuperar los puntos perdidos. ¡No tengas miedo de deshacer si es necesario!
Depende del grosor de la lana, el tamaño de las agujas y tu velocidad. Una bufanda sencilla puede llevar entre 10-15 horas de trabajo para un principiante. Recuerda que no es una carrera: disfruta del proceso tanto como del resultado.
Sí, pero con cuidado. Revisa siempre la etiqueta del ovillo: algunas lanas requieren lavado a mano en agua fría y secado plano. Las fibras acrílicas suelen ser más resistentes y pueden lavarse a máquina en programa delicado.
Busca patrones etiquetados como 'fácil' o 'nivel principiante'. Los mejores primeros proyectos son aquellos sin formas complicadas: bufandas, pañuelos o cuadrados para hacer una manta. Las revistas de manualidades suelen incluir la dificultad en cada patrón.
Las agujas rectas crean piezas planas que luego se unen (ideal para principiantes), mientras que las circulares permiten tejer en redondo sin costuras (perfecto para gorros o jerséis). Ambas técnicas comparten los puntos básicos, solo cambia la disposición de la labor.
¡Es una excelente opción! Puedes deshacer suéteres viejos (proceso llamado 'frogging') o usar hilos de segunda mano. Solo asegúrate de que el hilo esté en buen estado y lávelo antes de usarlo. Es una forma económica y ecológica de practicar.
Haz pausas cada 30-45 minutos para estirar dedos y muñecas. Las agujas con punta redonda y mango ergonómico pueden ayudar, así como mantener una postura correcta (hombros relajados, codos apoyados). Si sientes molestias, prueba con agujas más gruesas y lana más gruesa.
Un gorro es un excelente segundo proyecto: permite aprender a disminuir puntos y cerrar la labor. Luego podrías intentar unos mitones (sin dedos) o una manta hecha por cuadrados. Cada proyecto nuevo es una oportunidad para aprender una técnica distinta.

Crear una primera pieza tejida a mano puede ser una experiencia muy gratificante.