Yoga de la Risa: Beneficios y Cómo Empezar en España
El Yoga de la Risa es una técnica única que utiliza ejercicios de risa simulada que pronto se convierte en risa real y contagiosa, ofreciendo beneficios físicos, mentales y emocionales.
Introducción Visual
Anticipación
Nunca olvidaré mi primera sesión de Yoga de la Risa en un parque de la ciudad. Llegué con escepticismo, preguntándome cómo podría reírme sin motivo alguno. 'Esto de reír por reír me resulta extraño', pensé mientras veía al grupo formando un círculo. La monitora, una mujer enérgica de mediana edad, nos dio la bienvenida y nos preguntó si estábamos listos para soltar la carcajada. Me presenté a mis compañeros, un grupo ecléctico de todas las edades, desde estudiantes hasta jubilados, todos con esa misma mirada entre curiosa y desconfiada. 'Hoy vamos a reírnos del miedo al ridículo', anunció la monitora mientras nos explicaba que en España se ríe de media 100 veces al día, pero los adultos apenas llegamos a 15. Respiré hondo, recordando las palabras de mi abuela: 'La risa es el mejor remedio', y me dije: 'Vamos a probar, total, por una vez en la vida'.
Inmersión
Comenzamos con un 'ja, ja, ja' forzado que sonaba más a llanto de gato que a risa. '¡Más fuerte!', animaba la monitora, '¡que se oiga en todo el vecindario!'. Pronto el sonido se transformó en carcajadas genuinas cuando empezamos con el ejercicio del 'saludo con risa', mirándonos a los ojos como si fuéramos viejos amigos. El aire olía a hierba recién cortada y a tierra mojada de la lluvia de la mañana. Hicimos la 'risa del abanico', moviendo los brazos como en un baile tradicional, y la 'risa del churro con chocolate', frotándonos la tripa. En un momento dado, una señora mayor empezó a reírse como si estuviera en los cacharros de la feria, y fue tan contagioso que todos terminamos doblados de risa. El sonido de nuestras carcajadas se mezclaba con el piar de los gorriones, creando una sinfonía de alegría que hacía que los paseantes se giraran a mirarnos con sonrisas cómplices.
Reflexión
Al terminar, noté una sensación de ligereza que no sentía desde niño. La tensión en mis hombros, acumulada por meses de trabajo frente al ordenador, había desaparecido. La monitora, con un guiño, me explicó que el cuerpo no distingue entre risa falsa y verdadera. Tenía razón. Durante el resto del día, cada vez que recordaba alguna de las situaciones absurdas que habíamos creado, una sonrisa se dibujaba en mi rostro. Incluso el portero del edificio me preguntó: '¿Qué te ha pasado hoy que vas tan contento?'. Ahora, cada mañana, antes de empezar el día, dedico cinco minutos a reírme frente al espejo. Es mi pequeño secreto para mantener a raya el estrés y recordar que la alegría está en las pequeñas cosas, como diría mi abuela: 'Más vale una carcajada que mil pastillas'.
- Busca un grupo de Yoga de la Risa en tu ciudad a través de centros cívicos o asociaciones culturales.
- Viste ropa cómoda y elige un espacio donde te sientas a gusto para reír en voz alta.
- Comienza con sesiones cortas de 10-15 minutos y aumenta gradualmente hasta 30 minutos.
- Practica ejercicios de respiración diafragmática combinados con risa simulada.
- Incorpora la práctica en tu rutina matutina para comenzar el día con energía.
- No te presiones por reír de forma forzada; permítete soltarte gradualmente.
- Observa los cambios en tu estado de ánimo y bienestar general después de cada sesión.
- Ropa cómoda que permita el movimiento
- Espacio para moverte libremente
- Buen estado de salud general
- Botella de agua para mantenerte hidratado
- Toalla pequeña o pañuelo
- Calzado cómodo o calcetines antideslizantes
- Actitud abierta y ganas de pasarlo bien
El Yoga de la Risa es seguro para la mayoría de las personas. Se recomienda consultar con un profesional de la salud en caso de hernias, problemas cardíacos graves, presión arterial alta no controlada o embarazo avanzado. Las personas con condiciones psiquiátricas deben practicarlo bajo supervisión profesional.