Guía

Yoga de la Risa: Beneficios y Cómo Empezar en España

El Yoga de la Risa es una técnica única que utiliza ejercicios de risa simulada que pronto se convierte en risa real y contagiosa, ofreciendo beneficios físicos, mentales y emocionales.

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Introducción Visual

Primer plano de una calcomanía "dadquest" en un auto verde lima.
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personas levantando las manos
personas reunidas alrededor de una mesa
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grupo de personas de pie alrededor de mesa con bolsas
foto en escala de grises de personas caminando por la calle
Un grupo de personas paradas alrededor unas de otras
Una niña y una mujer sonriendo después de una actividad al aire libre
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La palabra "nación" escrita
un par de personas entrelazando las manos
mujer con camisa blanca
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un grupo de niños pequeños de pie uno al lado del otro
personas riendo en una fiesta
un grupo de niños de pie en un campo con las manos en alto
una persona sosteniendo un gran contenedor plateado con muchos frascos pequeños
un grupo de niños pequeños parados juntos
un grupo de personas sentadas en una mesa
Un mercado concurrido lleno de vendedores y clientes.
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niño inflando un globo verde
Un grupo de personas paradas alrededor unas de otras
mujer con camisa blanca junto a niña con camisa naranja

Anticipación

Nunca olvidaré mi primera sesión de Yoga de la Risa en un parque de la ciudad. Llegué con escepticismo, preguntándome cómo podría reírme sin motivo alguno. 'Esto de reír por reír me resulta extraño', pensé mientras veía al grupo formando un círculo. La monitora, una mujer enérgica de mediana edad, nos dio la bienvenida y nos preguntó si estábamos listos para soltar la carcajada. Me presenté a mis compañeros, un grupo ecléctico de todas las edades, desde estudiantes hasta jubilados, todos con esa misma mirada entre curiosa y desconfiada. 'Hoy vamos a reírnos del miedo al ridículo', anunció la monitora mientras nos explicaba que en España se ríe de media 100 veces al día, pero los adultos apenas llegamos a 15. Respiré hondo, recordando las palabras de mi abuela: 'La risa es el mejor remedio', y me dije: 'Vamos a probar, total, por una vez en la vida'.

Inmersión

Comenzamos con un 'ja, ja, ja' forzado que sonaba más a llanto de gato que a risa. '¡Más fuerte!', animaba la monitora, '¡que se oiga en todo el vecindario!'. Pronto el sonido se transformó en carcajadas genuinas cuando empezamos con el ejercicio del 'saludo con risa', mirándonos a los ojos como si fuéramos viejos amigos. El aire olía a hierba recién cortada y a tierra mojada de la lluvia de la mañana. Hicimos la 'risa del abanico', moviendo los brazos como en un baile tradicional, y la 'risa del churro con chocolate', frotándonos la tripa. En un momento dado, una señora mayor empezó a reírse como si estuviera en los cacharros de la feria, y fue tan contagioso que todos terminamos doblados de risa. El sonido de nuestras carcajadas se mezclaba con el piar de los gorriones, creando una sinfonía de alegría que hacía que los paseantes se giraran a mirarnos con sonrisas cómplices.

Reflexión

Al terminar, noté una sensación de ligereza que no sentía desde niño. La tensión en mis hombros, acumulada por meses de trabajo frente al ordenador, había desaparecido. La monitora, con un guiño, me explicó que el cuerpo no distingue entre risa falsa y verdadera. Tenía razón. Durante el resto del día, cada vez que recordaba alguna de las situaciones absurdas que habíamos creado, una sonrisa se dibujaba en mi rostro. Incluso el portero del edificio me preguntó: '¿Qué te ha pasado hoy que vas tan contento?'. Ahora, cada mañana, antes de empezar el día, dedico cinco minutos a reírme frente al espejo. Es mi pequeño secreto para mantener a raya el estrés y recordar que la alegría está en las pequeñas cosas, como diría mi abuela: 'Más vale una carcajada que mil pastillas'.

La risa disminuye los niveles de cortisol (la hormona del estrés) en un 26% y aumenta las endorfinas, según estudios de la Universidad de Loma Linda.
Actúa como un ejercicio aeróbico suave que mejora la circulación y la oxigenación de la sangre, reduciendo el riesgo de enfermedades cardíacas.
Aumenta la producción de células inmunitarias en un 14%, según investigaciones del Centro Médico de la Universidad de Maryland.
Los ejercicios de risa profunda aumentan la capacidad pulmonar en un 15% y mejoran la oxigenación del cuerpo.
La liberación de endorfinas actúa como un analgésico natural, reduciendo la percepción del dolor hasta en un 10% según la Clínica Mayo.
La risa compartida fortalece los vínculos emocionales y mejora la comunicación interpersonal en entornos laborales y personales.
Al reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo, fomenta el pensamiento creativo y la resolución de problemas en un 17% según estudios de la Universidad de Stanford.
  1. Busca un grupo de Yoga de la Risa en tu ciudad a través de centros cívicos o asociaciones culturales.
  2. Viste ropa cómoda y elige un espacio donde te sientas a gusto para reír en voz alta.
  3. Comienza con sesiones cortas de 10-15 minutos y aumenta gradualmente hasta 30 minutos.
  4. Practica ejercicios de respiración diafragmática combinados con risa simulada.
  5. Incorpora la práctica en tu rutina matutina para comenzar el día con energía.
  6. No te presiones por reír de forma forzada; permítete soltarte gradualmente.
  7. Observa los cambios en tu estado de ánimo y bienestar general después de cada sesión.
  • Ropa cómoda que permita el movimiento
  • Espacio para moverte libremente
  • Buen estado de salud general
  • Botella de agua para mantenerte hidratado
  • Toalla pequeña o pañuelo
  • Calzado cómodo o calcetines antideslizantes
  • Actitud abierta y ganas de pasarlo bien

El Yoga de la Risa es seguro para la mayoría de las personas. Se recomienda consultar con un profesional de la salud en caso de hernias, problemas cardíacos graves, presión arterial alta no controlada o embarazo avanzado. Las personas con condiciones psiquiátricas deben practicarlo bajo supervisión profesional.

¡Por supuesto! El cuerpo no distingue entre risa simulada y real. Según estudios, los beneficios fisiológicos son idénticos, y lo mejor es que la risa falsa rápidamente se convierte en real por el efecto contagio del grupo.
Muchas personas reportan sentirse más relajadas después de una sola sesión. Para beneficios duraderos, se recomiendan 3 sesiones semanales de 20-30 minutos. Un estudio de la Universidad de Barcelona mostró mejoras significativas en el estado de ánimo después de 4 semanas de práctica regular.
En general es seguro, pero siempre es recomendable consultar con tu médico si tienes hernias, problemas cardíacos graves, presión arterial alta no controlada o estás en las últimas semanas de embarazo. La mayoría de las condiciones no son impedimento, pero pueden requerir adaptaciones.
¡Para nada! Los ejercicios son suaves y se adaptan a cualquier nivel de movilidad. Puedes practicar incluso sentado si lo necesitas. La gracia está en la risa, no en las posturas.
Son primas hermanas. El Yoga de la Risa se enfoca más en la combinación de ejercicios de respiración yóguica con ejercicios de risa, mientras que la risoterapia puede incluir otras técnicas como juegos o dinámicas de grupo. Ambas buscan el mismo objetivo: reírse a carcajadas.
Sí, puedes practicar ejercicios básicos en casa, pero la experiencia en grupo es más efectiva. El efecto contagio de la risa en grupo multiplica los beneficios. Si practicas en casa, los vídeos guiados pueden ser de gran ayuda.
Es completamente normal sentirse así al principio. La mayoría de los participantes superan la timbre después de los primeros minutos. Recuerda que todos están en la misma situación y que el grupo no te juzgará. Al contrario, te apoyará.
¡Claro que sí! De hecho, los niños son expertos naturales en reírse sin motivo. Existen talleres especiales para niños donde aprenden a canalizar su energía a través de juegos y risas. Es una actividad estupenda para hacer en familia.
Puede ser un complemento útil en el manejo de la depresión leve a moderada, ya que estimula la producción de endorfinas. Sin embargo, no sustituye el tratamiento profesional cuando es necesario. Muchos terapeutas lo recomiendan como terapia complementaria.
Las sesiones suelen durar entre 45 minutos y 1 hora, incluyendo ejercicios de calentamiento, ejercicios de risa y relajación final. Las primeras veces puede parecer largo, pero el tiempo vuela cuando te lo estás pasando bien.
Solo necesitas ropa cómoda, una botella de agua y una toalla pequeña. Algunas personas traen un cojín para sentarse en el suelo. Lo más importante es que traigas ganas de pasarlo bien y una actitud abierta.
Es mejor practicar con el estómago vacío o al menos 1-2 horas después de una comida ligera. La risa profunda puede ser incómoda con el estómago lleno. Si es posible, evita comidas pesadas antes de la sesión.

Descubre el poder transformador de la risa